"Ví a Jesús"
Por Daniel Martínez, febrero 2019
Estimados amigos y hermanos en Cristo Jesús,
Quiero compartir con ustedes un testimonio corto de mi encuentro con el Espíritu Santo. El pasado viernes 1 de febrero del 2019, fui invitado a una reunión de oración y Santa Cena, llamada "Shabbat Dinner," en Azusa, CA. Nunca antes participé de la Santa Cena como se realizó ese día, a pesar que nací en la iglesia cristiana. A pesar de que he tomado esta cena en el pasado, este viernes fue algo diferente, y lo supe porque Jesus se presentó en el lugar! El Espíritu Santo se movió poderosamente en nuestro entorno. Mientras Roberto predicaba, indicó contextualizarnos 2,000 años atrás, y sentarnos en la mesa de Jesús. Cerré mis ojos y me imaginé sentado entre los discípulos, mientras tomaban la comunión. Hubo algo muy poderoso al pensar de esta manera. Mientras participamos de esto, experimenté una fuerte presencia de Dios en la casa donde nos encontrabamos. Jesús entró! Él estaba entre nosotros mientras comíamos de su cuerpo, y tomábamos de su sangre. Cuando tomé el pan (su cuerpo), recordé como el fue amolado por nuestras transgresiones. Luego, mientras bebía de su sangre (el vino), fui inmediatamente lleno del Espíritu Santo. Su persona empezó a mostrarme revelación tras revelación, e inmediatamente supe que las cadenas en mi vida estaban siendo rotas. Muchas veces la Iglesia no experimenta este tipo de movimiento debido a que la Santa Cena es tomaba casualmente, pero en este momento experimentamos lo que los discípulos evidenciaron. Tenemos que creerlo bajo esta perspectiva! Experimenté a Dios de una manera más íntima. Había experimentado antes al Espíritu Santo, pero en esta ocasión fue algo diferente y sobrenatural. Cuando terminamos la Santa Cena, empezamos a orar, y luego de aproximadamente 4 minutos, abrí mis ojos y vi al resto del grupo postrado en sus rodillas. Cerré mis ojos y empecé a orar, vi frente a mí, dos piernas y dos pies. Sabía que todo el grupo estaba arrodillado, y me dí cuenta que era Jesús el que nos visitó esa noche. Los pies y piernas que ví, eran de Jesús. Inmediatamente me postré en la presencia de nuestro Salvador. Empezamos a orar aún más y el Espíritu Santó se movió en activar nuestros dones espirituales a otro nivel. Estoy seguro que todos los presentes recibieron de Dios, más de lo que traían. Me pregunté por qué Jesús se presentó de esa forma, y recordé que en la Biblia está declarado que el que busca a Dios lo encuentra. Supe que Él se reveló a nosotros porque venimos con expectativa y hambre, reconociendo que Dios se movería durante este tiempo de oración y comunión. Creo este mismo mover Dios quiere traer a la Iglesia hoy. Él quiere revelar su poder y gloria, y activar en todos nosotros los frutos del Espíritu Santo, y así podremos ir a las naciones y hacer discípulos. La parte impresionante de este testimonio, es que este mover inició en el primer día que asistí a la reunión de oración del equipo de "Metamorfosis 3.18." Creo Dios está levantando a un remanente, a un grupo de no solamente creyentes, pero a aquellos que están dispuestos a obedecer el llamado de Dios. El llamado a hacer libres a los cautivos, el llamado a imponer manos y sanar a los enfermos, el llamado a liberar a los endemoniados en el Nombre de Jesús, y el llamado a glorificar y adorar a Dios con nuestras vidas, no importando el costo que tengamos que pagar.